Sentirse bien también forma parte de crecer. Ayudamos a niños, niñas y familias a acceder al apoyo psicológico y terapéutico que necesitan, independientemente de sus recursos.
Hay necesidades que no siempre se ven.
Un niño que empieza a aislarse.
Una niña que pierde la confianza en sí misma.
Dificultades para aprender, comunicarse o relacionarse.
Ansiedad, miedos, inseguridad o problemas de conducta.
Una familia que sabe que algo está ocurriendo, pero no sabe por dónde empezar. Y, en muchas ocasiones, familias que conocen la necesidad pero no disponen de los recursos suficientes para acceder al apoyo profesional que sus hijos necesitan.
Por eso nace Mente y Emoción, un programa de Fundación TokApp Impulsa destinado a facilitar apoyo psicológico, educativo y terapéutico a niños, niñas, adolescentes y sus familias.
Porque cuidar su bienestar emocional también es impulsar su futuro.
Un espacio cercano para hablar con calma de aquello que nos preocupa y nos importa.
Menores que presentan dificultades emocionales, de aprendizaje, comunicación, conducta, desarrollo o relaciones sociales.
Jóvenes que atraviesan dificultades relacionadas con autoestima, ansiedad, relaciones sociales, aprendizaje, conducta, orientación o bienestar emocional.
Madres, padres y cuidadores que necesitan orientación para comprender mejor determinadas situaciones y acompañar adecuadamente a sus hijos.
Colegios, profesores, orientadores y AMPAs que detectan situaciones en las que un niño o adolescente podría necesitar apoyo especializado.
La familia, el colegio, orientador, AMPA o entidad colaboradora puede comunicar una posible necesidad.
Conocemos la situación del menor y de su entorno para comprender qué tipo de ayuda puede ser necesaria.
Cuando sea necesario, profesionales especializados podrán realizar una evaluación para conocer mejor las necesidades del niño o adolescente.
Se determina qué tipo de apoyo o intervención puede resultar más adecuado.
Fundación TokApp Impulsa podrá financiar total o parcialmente determinadas evaluaciones, sesiones o programas para familias que cumplan los criterios establecidos.
Realizamos seguimiento para conocer la evolución y comprobar que la ayuda está generando el impacto esperado.
Aquí no venimos solo a escuchar: venimos a participar.
A veces una familia tarda en buscar ayuda porque piensa que la situación desaparecerá con el tiempo.
Otras veces no sabe a qué profesional acudir.
Y otras conoce perfectamente lo que necesita su hijo, pero económicamente no puede asumir una intervención continuada.
Queremos intentar que esas circunstancias no sean una barrera.
Una evaluación.
Una orientación.
Unas sesiones.
Una intervención especializada.
O simplemente comprender qué está ocurriendo.
Dar el primer paso puede cambiar muchas cosas.
Cada encuentro nace de una necesidad real y de una pregunta compartida.
Muchas dificultades comienzan a manifestarse dentro del entorno educativo.
Un profesor puede detectar que un alumno está más aislado.
Un orientador puede observar dificultades de aprendizaje.
Un tutor puede apreciar cambios importantes de comportamiento.
Una AMPA puede conocer una situación familiar complicada.
Por eso queremos trabajar junto a los centros educativos.
El colegio detecta.
La familia participa.
La Fundación ayuda a encontrar los recursos.
Los profesionales acompañan.
Cuando un niño atraviesa una dificultad, acompañar únicamente al menor puede no ser suficiente.
La familia tiene un papel fundamental.
Por eso queremos facilitar también orientación, pautas y herramientas para madres, padres y cuidadores.
Ayudarles a comprender.
A comunicarse.
A acompañar.
A saber cómo actuar ante determinadas situaciones.
Porque ayudar a un niño también significa acompañar a quienes están a su lado.
Cuéntanos tu idea y le damos forma juntos.